<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602</id><updated>2011-07-07T21:25:34.340-03:00</updated><category term='Introducción'/><category term='BAFICI'/><category term='Historia de vida'/><title type='text'>"El sueño es viajar"</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-6632994618746603238</id><published>2008-10-31T10:47:00.006-02:00</published><updated>2009-07-20T23:29:36.402-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia de vida'/><title type='text'>Mundo grande</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333333;"&gt;En 1947 una mujer y un hombre judíos debieron escapar de su país, Rumania, perseguidos por las fuerzas soviéticas. Llevaron consigo lo más importante que tenían: su única hija, que había nacido unos meses atrás. Con ella tomaron un tren hacia un puerto en el Mar Negro, y desde allí se subieron a un barco junto a muchas otras almas desesperadas. Tuvieron un viaje dificultoso, y al llegar a la por entonces colonia inglesa Palestina -su destino-, los ingleses les impidieron la entrada y los enviaron a un campo de refugiados en Chipre, donde su bebé cumplió un año de vida. Afortunadamente, al año siguiente se declaró la independencia del estado de Israel, y por fin fueron acogidos en las tierras a las que habían deseado llegar. Se asentaron allí y continuaron su vida. La bebé se transformó en niña, y luego, en mujer. Sus padres echaron raíces en esas tierras, que encontraron más fértiles que las de Rumania. Pero su hija tardaría muchos años en echar raíces en algún lugar: su vocación de maestra y su avidez por los viajes la llevaron a recorrer todo el país, y más tarde Norteamérica, Europa, Sudamérica…para curiosamente terminar eligiendo como lugar de residencia definitiva Argentina.&lt;br /&gt;Contar la historia de este bebé es contar la historia de muchas otras personas que corrieron la misma suerte, y también es contar gran parte de la historia del pueblo judío.&lt;br /&gt;También es la historia de una viajera de nacimiento. Aunque ella se sienta israelí, el documento de Hanna Anshelzon dice que nació el 1º de enero de 1947 al norte de Rumania, en una ciudad llamada Bourdujen. Hoy tiene 61 años, un marido, cuatro hijos, una nieta y picardía juvenil en el brillo de sus ojos verdes. Si se debe escoger una sola palabra para describirla, ésa sería “viva”, por la alegría que transmiten su modo de hablar y su rostro, y por la búsqueda en su mirada de lo positivo en todas las cosas.&lt;br /&gt;Con su acento extranjero, mezcla de idish (lengua de los judíos de Europa del este), hebreo y español, relata su primer viaje: “Primero hice un viaje cuando tenía veinte años y más… me fui a Canadá. Tenía ahí familiares; vinieron de visita a Israel, me invitaron y me fui… Esta fue la primera vez que yo me subí a un avión… ¡un miedo bárbaro! Cuando llegué a Canadá de repente vi un mundo muy grande… porque Israel es muy chiquitita, todo es muy así cerrado… entonces de repente sentí que me estaba abriendo, y dije ‘¡Pero…! ¡¿Por qué yo no puedo estar en mundo grande?!’ Se me abrió el ojo, y se me abrió el apetito de conocer el mundo. A partir de ahí, pensé en volver a viajar, en viajar siempre”.&lt;br /&gt;Después de Canadá, viajó a Estados Unidos y visitó Nueva York. Al regresar a Israel, las ganas de seguir recorriendo el mundo seguían intactas, y decidió anotarse en un plan para enseñar en otros países la que considera hasta hoy su lengua, el hebreo. Porque Hanna es maestra: actualmente no ejerce, pero en aquél momento sí lo hacía y quiso vincular la enseñanza con su nueva afición, el viaje (actividad de la que aún no se ha retirado). “Me ofrecieron ir a Chile. Fui, pero estaba mal preparada para ir, porque llegué dos años después de la revolución allá, en 1975, cuando estaba Pinochet. Mi vecino [en Israel] me había hablado maravillas de Santiago de Chile. Y era al revés… cuando llegué, ¡me caí de espaldas! ¡No podía ser tanta pobreza! Yo no sabía lo que era la pobreza, en Israel no se veía eso. Ahora capaz sigue habiendo, pero yo no lo vi: hice la misma ruta que había hecho en el ’75 hace tres, cuatro años y vi otra cosa, otro país, moderno. No hay tanto hambre y miseria”.&lt;br /&gt;Luego de pisar por primera vez Santiago, Hanna llamó a Israel: “Mamá, ¡decile al vecino que me mintió! ¡La pobreza es tremenda acá! “. Su idishe mame rápidamente le dijo que entonces tome sus valijas y regrese, pero “yo me dije que no, que era una vergüenza volver así sin conocer. Pero la verdad me costó mucho acostumbrarme a ver tanta miseria; además había toque de queda, que yo no sabía qué era, porque claro, mi vecino no me dijo la verdad. Me dijo otra cosa, maravillosa, de Santiago. Y claro, no dudé en ir allá después de hablar con él. Pero era todo mentira”.&lt;br /&gt;Así Hanna se quedó allí un tiempo y aprendió a hablar la lengua castellana. Pero también deseaba conocer Sudamérica. “Israel es un país muy chiquitito, y yo ya lo conocía de punta a punta. Ahora quería conocer otra parte del mundo, y entonces ésta era la oportunidad. Después fui al sur y norte de Chile, luego a Uruguay, Paraguay, Río de Janeiro… empecé a hacer un tour por toda Sudamérica. Como todo israelí que se vuelve loco cuando viene, ¡porque ve el mundo!”.&lt;br /&gt;Este es el relato que hace Hanna cuando le preguntan por su primer&lt;br /&gt;viaje. Pero sabemos que no fue el primero. Ha habido otro, muy distinto, mucho más anterior en el tiempo. “Sí”, admite, “el primer viaje es otro viaje. En un barco, en muy malas condiciones…porque era un barco de carga que lo prepararon para pasajeros, para 700. Y se subieron 1400, el doble”.&lt;br /&gt;Pero ella no se acuerda de nada de eso, ni el más mínimo detalle. “Es como que le pasó a otro, pero esto me pasó a mí”. Fueron sus padres quienes se lo contaron cuando fue más grande, porque en ese entonces apenas tenía unos meses de vida. El barco partió de Rumania, del puerto de Constanza. “Había que huir. No había tiempo de hacer valijas, ni papeles, ni nada”.&lt;br /&gt;Los factores que desencadenaron este exilio en 1947, año de su nacimiento, están directamente vinculados con la coyuntura internacional de aquél entonces. Durante la guerra, Rumania había sido un país del Eje. Aquellos años resultaron muy duros para los judíos que vivían allí, ya que fueron perseguidos por el régimen nazi. Al terminar la guerra, el país cayó en manos de la URSS. Por esos años, Zima e Israel eran novios, pero se habían perdido el rastro durante la guerra. Él había sido enviado a Rusia a pelear y aún no había vuelto. No había cartas ni noticias de él. “Ella volvió a su pueblo y fue a estudiar para abrir una curtiembre. Y abrió una y le empezó a ir muy bien. Mi mamá ya era una señorita grande, ya tenía que casarse. Pero no: ella esperó a mi papá. Esperó, esperó… apareció. Después de un año de ir caminando de Rusia a su pueblo en Rumania”. Sí, caminando. “Cuando él llegó al pueblo, se enteró que mi mamá era toda una madame, que tenía una fábrica, que la esperaban caballos en un sulky muy lindo…, y él todo ciruja llegó, con pelos largos, sucios”. Entonces, Israel supo que su novia lo había esperado todo ese tiempo: “Zima te espera a VOS. ¡No sabes la cantidad de muchachos que quieren acercarse a Zima y ella no quiere saber de nadie. Te espera a vos, bañate, cambiate la ropa y afeitate”. Y parece que así lo hizo, porque al poco tiempo ya estaban casados. “Al año nací yo”, cuenta Hanna. Pero ese no sería un buen año para la familia. Israel había comenzado a trabajar con su esposa en la fábrica, pero Rumania cayó en poder de los comunistas. ”Entonces, en el régimen comunista, vos no podes ser dueño de ninguna fábrica, y si sos, algo sucio hiciste”.&lt;br /&gt;El padre de Hanna tenía amigos en la policía. Éstos le advirtieron un día que esa noche lo iban a arrestar y enviar a Siberia, donde cuenta Hanna, los soviéticos deportaban a todos sus prisioneros. “Y vinieron a buscarlo, pero no estábamos ya. Mi mamá le dio al hermano la llave de la casa y de la fábrica y junto a mi padre y a mí, corrió a la estación de tren. Había uno que partiría para el Mar Negro, donde iba a estar el barco esperando”.&lt;br /&gt;Entonces tomaron el tren, que estaba lleno de refugiados judíos que querían escaparse de Rumania. “Fue justo vísperas de Yom Kippur [Día del Perdón] y el tren paró por 24 hs. Hicieron el ayuno, todo. A la siguiente noche, pararon otra vez. Los conductores del tren eran todos rumanos, se portaron muy bien aquellos años, la gente, no el gobierno”.&lt;br /&gt;El tren llegó al puerto de Constanza. Allí los esperaba el barco que los llevaría a Palestina: “había una cola, recordaba mi padre, una cola tan grande para subir a bordo, que él se asustó. Tenía miedo de estar atrás de todo y le pusieran una mano y lo atraparan. Entonces empujó y se metió en el barco”.&lt;br /&gt;Era octubre, noviembre de 1947, invierno. 1400 personas en un barco con lugar para sólo 700. El &lt;em&gt;Patria&lt;/em&gt; atravesó el Mar Negro, el estrecho de Bósforos y el de Dardanelos, para desembocar finalmente en el Mediterráneo. “Pero aquellos años hizo mucho frío y tormenta y el barco subió y bajó. Era como una cáscara de nuez donde la gente adentro se vomitaba, se sentía mal. Las condiciones del barco eran inhumanas”.&lt;br /&gt;Los pasajeros viajaban en la parte de abajo de la embarcación, donde el hacinamiento y las pésimas condiciones de higiene habían generado un olor insoportable. Allí estaba Hanna, y muchos otros bebés, también junto a sus padres. Los marineros, compadecidos, llevaron todos los días a los bebés a cubierta a respirar aire puro. “Así, tres semanas. Y cuando ya veían Israel, el puerto de Haifa, y estaban todos felices y contentos…” aparecen barcos ingleses, haciendo señales de que paren el barco. Se habían dado cuenta por los gritos de festejo que llegaban inmigrantes ilegales a su colonia, que por entonces aún no se llamaba Israel sino Palestina. Pero el &lt;em&gt;Patria&lt;/em&gt; no paró. Los marineros siguieron avanzando hacia Haifa. Como los ingleses vieron que el barco ignoraba su pedido, sus dos barcos de guerra chocaron al rumano de ambos lados de la sala de máquinas y lo llevaron arrastrando hasta el puerto. Una vez allí, les ordenaron a todos que descendieran y se subieran a sus barcos. Pero los judíos se negaron y comenzaron una huelga. “No querían salir, querían bajar sólo para quedarse en Israel. Todo el mundo tiró afuera sus valijas, sus pertenencias, todo”. Tres días y tres noches duró la huelga de hambre, “hasta que los ingleses tiraron bombas lacrimógenas y una beba que estaba al lado mío murió”. Fin de la huelga. “Y ahí nos mandaron a Chipre, donde ellos habían preparado campos. Pero no eran campos de concentración. Eran campos, campos feos con carpas. En cada carpa había muchas familias. Eran condiciones feas. Y ese año fue muy duro el clima: mucho viento, lluvia, inundaciones; había mucho barro y el piso era de tierra. Mi mamá me contó que yo estaba en una época de bebé en la que uno gatea, y que no me podían poner el piso, porque era barro, no piso. En Chipre cumplí un año”.&lt;br /&gt;Un día vino de visita una delegación judía de Palestina, entre la que se encontraba la activista sionista Golda Meir. “Nos dijo: ‘Hermanos, no se preocupen, ahora tienen a alguien que se preocupa por ustedes. De aquí van a salir, quédense tranquilos. Nosotros estamos para ayudar. No tengan miedo’ Así habló y luego fue caminando y visitando cada carpa. Entró a la nuestra y vio una beba sentada en la mesa jugando con una… ¡naranja! Esta era mi “pelota”, ¿qué pelota iba a tener yo?”. Zima, su madre, le contó que Golda Meir se emocionó mucho al verla… tal vez le hizo acordar a su propia infancia pobre y mísera en Kiev. “Y me llevó upa y empezó a caminar conmigo por todo el campo de Chipre, me llevó a todos lados. Mi mamá iba atrás con un miedo bárbaro, porque no la conocía”. Al despedirse, la delegación repitió su mensaje: que se quedaran todos tranquilos, que había quien se preocupaba por ellos.”Y así fue”, corrobora Hanna, “en marzo de 1948 llegó una orden que decía que tenían que prepararse todas las familias con bebés o hijos chiquititos para que nos lleven a Israel. Entonces en 1948, entramos legalmente. Ese fue mi primer viaje, no fue para nada de placer. Un viaje inicial mío, el primer viaje en mi vida”.&lt;br /&gt;Los Anshel echaron anclas en esa tierra. Al llegar, Israel le agregó a su apellido el “-zon”, que significa “hijo” en idish, quedando como “el hijo de Anshel”, para que, si algún día su padre llegaba al país (había peleado también en la guerra y nunca habían vuelto a tener noticias de él), lo identificara más fácilmente. Hanna no volvió a salir del país hasta que terminó el servicio militar. Allí le surgió la oportunidad de ser maestra: “después de hacer el colegio secundario, se empieza el servicio militar en Israel. Justo era una época en la que faltaban muchos docentes, porque el Estado era muy joven… año ’65. El ejército es siempre el que “llena huecos”, en muchas cosas: en medicina, en ingeniería, etc. Entonces el ejército tenía que instruir morot [maestras], porque el Ministerio de Educación pidió”.&lt;br /&gt;Hanna hizo el servicio militar en 1965 en una ciudad al sur, en el desierto del Neguev, llamada Dimona: “una ciudad recién nacida, dos casas y media, todo desierto y muy poca gente viviendo allí… pero había muchos niños, inmigrantes, especialmente de países árabes como Marruecos, con cultura muy atrasada. A algunas nos designaron ser maestras para niños, y a otras luchar contra el analfabetismo de los papás. Y ahí me quede. Me gustó ser morá, el oficio este de enseñar, de pasarle al otro conocimiento. Además, los inmigrantes tenían una cultura tan atrasada, que había que enseñarles hasta cómo lavarse las manos y los dientes. Ahí la maestra no era la maestra que sólo enseña y se va a la casa. Teníamos que ir la casa de los chicos, ver la casa… ¡Los papás nos veían como diosas! Nos contaban sus problemas, había que explicarles, solucionar problemas de pareja… éramos de todo, no solamente morot, ¡psicólogas también! Y a la ciudad empezaron a llegar más inmigrantes, y empezó a crecer y crecer”.&lt;br /&gt;Cuando terminó el servicio militar, en marzo de 1967, se quedó en Dimona como civil. “Cuando empezó la Guerra de los Seis Días en 1967, me fui a la guerra pero no me necesitaban ahí, y pedí volver con mis alumnos, que estaban solos”.&lt;br /&gt;En 1970 visitó a su familia a Canadá, y en 1975, Chile. Dentro de esos cinco años entre un viaje y el otro, intercaló un recorrido por algunos países europeos junto a una amiga. “Compramos libros de todos los países a los que queríamos viajar; no tomamos tour. Organizado, nada. Entonces, como el primer país era Italia, yo leí el libro de Italia de la A a la Z, todo lo que refería a los costos, que ómnibus había que tomar, etc. Después de Italia fuimos a Suiza, entonces ella leyó y compró el libro de Suiza. En Italia yo había sido la guía de ella, y ella era ahora la mía en Suiza. De ahí fuimos a Francia y luego a Inglaterra, siempre turnándonos para guiar a la otra”.&lt;br /&gt;En 1975, cuando se encontraba en Chile, conoció a Osvaldo Kalstein, un argentino. Se casaron y se quedó a vivir con él aquí en 1976. Pero los viajes continuaron: “cuando nos casamos, me fui con mi marido a Israel, y primero hicimos tour en Alemania. También viajamos a Estados Unidos. Después volvimos para Argentina, que ya era mi base, porque yo vivía acá. A Uruguay vamos a cada rato”.&lt;br /&gt;Hanna Anshelzon se queda en silencio un instante, pensativa. Y luego retoma: “así que a mí me gusta viajar, hasta el día de hoy. &lt;em&gt;El sueño es viajar&lt;/em&gt;. A mí me parece que da mucho a la persona… Cuando viajé a Canadá, me parece que me entró el virus del viajero… y ahí empecé a viajar como loca. Me costó mucha plata, la verdad”, ríe. “&lt;em&gt;Pero uno vive una vez, hay que hacer lo que uno puede hacer&lt;/em&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Historia de vida basada en una entrevista a su protagonista)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-6632994618746603238?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/6632994618746603238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=6632994618746603238' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/6632994618746603238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/6632994618746603238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/10/mundo-grande.html' title='Mundo grande'/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-2815324421179383037</id><published>2008-06-21T14:34:00.007-03:00</published><updated>2008-06-21T23:05:15.102-03:00</updated><title type='text'>Hoy: la "Sensación Mochila"</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Hoy quiero contarles acerca de una experiencia que viví durante un viaje. Omitiré el nombre del lugar al que fui, porque no tiene relevancia en relación a la experiencia vivida.&lt;br /&gt;Como lo anticipa el título, el objeto de mi nostalgia es lo que decidí en denominar sensación “mochila”. La palabra “mochila” está cargada de valor: para mí, desde aquél viaje, representa la sensación de libertad y adrenalina del viajero en tierras extranjeras y llenas de cosas por conocer, y que no tiene un rumbo planeado y cada día se descubre yendo hacia un lugar inimaginado el día anterior. Es la sensación de ser uno su propia brújula, de dirigirse hacia donde la curiosidad lo arrastre con insistencia.&lt;br /&gt;Y siempre, por supuesto, acompañado de su mochila donde tiene todo lo indispensable para atravesar lo que se le interponga y luego guardarlo en forma de anécdota. La mochila, el bolso por excelencia del viajero actual, es el lugar donde éste lleva las cosas que considera “indispensables” para su viaje, sin las cuales podría hallarse en problemas y que por eso mismo, le dan seguridad ante cada paso que da. Documentos, mapas, alguna bebida, cámara de fotos, medicamentos, llaves, una muda de ropa, dinero, elementos de higiene, direcciones, teléfonos, algún sándwich… birome, papel. Luego el peso se va incrementando a medida que avanza el recorrido: piedras exóticas o encontradas en algún lugar significativo, caracoles, souvenirs, ropa mojada o sucia, monedas autóctonas para coleccionar, basura que va acumulándose.&lt;br /&gt;Entonces podemos vaciarla y limpiarla un poco, pero a esta altura del partido, ya no hay más remedio, se sigue sintiendo pesada en la espalda: lo que se arrastra a cuestas hacia todos lados es el inquietante peso de la libertad.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-2815324421179383037?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/2815324421179383037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=2815324421179383037' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/2815324421179383037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/2815324421179383037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/06/sensacin-mochila.html' title='Hoy: la &quot;Sensación Mochila&quot;'/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-5046899743831015916</id><published>2008-06-09T00:30:00.005-03:00</published><updated>2008-06-09T00:42:54.048-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;“Pero yo sigo sospechando que los viajes son, en realidad, otra cosa (...) Esto que afortunadamente es obsceno, que no se puede contar. El resto, los relatos, pronto se vuelve desconocido, ajeno".&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Caparrós, Martín, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Crónicas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y o también sospecho como Caparrós que los viajes consisten en buena parte en las pequeñas o grandes cosas que recordamos de ellos por su singularidad o por la huella que dejaron en nosotros de alguna forma. E imitándolo, citaré algunos recuerdos que aún rondan en mi cabeza del viaje a Israel que hice este verano. Este viaje fue…&lt;br /&gt;El olor fuerte a especias exóticas fusionadas en cada shuk (feria callejera) que recorrí. O las anécdotas de un soldado de mi misma edad que había pasado cuatro semanas encerrado en un tanque en la guerra contra el Líbano. O las señales de tránsito siempre escritas en hebreo, árabe e inglés; o las telenovelas argentinas subtituladas en ruso. O el moderno sistema fotográfico de peajes en las rutas. O sumergirme en el Mar Rojo, mar en el que, según cuenta la leyenda, Moisés dividió sus aguas para que todos los judíos pudieran escapar de los egipcios; y al bucear en él experimentar la grata posibilidad de escaparme de la tierra y de todos los hombres que la pisan, y vivir por media hora en la paz que reina en el mundo marítimo. O la recomendación de no ir de cuerpo ni tener sexo en las 24 hs antes de meternos en el Mar Muerto, para evitar los ardores que genera el agua densamente salada del mismo. O visitar el museo más impactante e interesante que vi en mi vida, el museo de la Shoá (Holocausto) en Jerusalem y llorar mientras un sobreviviente nos narraba las experiencias más humillantes que jamás podría haber imaginado. O recolectar mandarinas una tarde soleada en un kibutz y comer aquéllas que se abrían al arrancarlas. O conocer a la parte de mi familia que vive allí, y ver en mi tío los mismos gestos y modos de hablar de su hermano, mi papá. O compartir unas cervezas una noche en el hotel de Tel Aviv con unos estadounidenses bohemios al son de su música country. O darme cuenta de lo presente que está en el pueblo judío de Israel su independencia, independencia que desde que fue obtenida, defienden hasta el día de hoy. O la bronca que sentí al tener que irme sin haber podido visitar el Via Crucis y la tumba de Shindler…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-5046899743831015916?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/5046899743831015916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=5046899743831015916' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/5046899743831015916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/5046899743831015916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/06/pero-yo-sigo-sospechando-que-los-viajes.html' title=''/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-1895055926964197695</id><published>2008-05-28T12:11:00.006-03:00</published><updated>2008-06-02T14:17:06.824-03:00</updated><title type='text'>Tienen suerte</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;–Buenos días –dijo el Principito.&lt;br /&gt;–Buenos días –dijo el guardaagujas.&lt;br /&gt;–¿Qué haces aquí? –dijo el Principito.&lt;br /&gt;–Clasifico a los viajeros por paquetes de mil –dijo el guardaagujas–. Despacho los trenes que los llevan, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;Y un rápido iluminado, rugiendo como el trueno, hizo temblar la cabina de las agujas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;–Llevan mucha prisa –dijo el Principito–.¿Qué buscan?&lt;br /&gt;–Hasta el hombre de la locomotora lo ignora –dijo el guardaagujas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;Y un segundo rápido iluminado rugió, en sentido inverso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;–¿Vuelven ya? –preguntó el Principito.&lt;br /&gt;–No son los mismos –dijo el guardaagujas–. Es un cambio.&lt;br /&gt;–¿No estaban contentos donde estaban?&lt;br /&gt;–Nadie está nunca contento donde está –dijo el guardaagujas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;Y rugió el trueno de un tercer rápido iluminado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;–¿Persiguen a los primeros viajeros? –preguntó el Principito.&lt;br /&gt;–No persiguen absolutamente nada –dijo el guardaagujas–. Ahí dentro duermen o bostezan. Sólo los niños aplastan sus narices contra los vidrios.&lt;br /&gt;–Sólo los niños saben lo que buscan –dijo el Principito–. Pierden tiempo por una muñeca de trapo y la muñeca se transforma en algo muy importante, y si se les quita la muñeca, lloran...&lt;br /&gt;–Tienen suerte –dijo el guardaagujas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;De Saint-Exupéry, Antoine, &lt;em&gt;El Principito&lt;/em&gt;, Cáp. XXII, Buenos Aires, Emecé Editores, 2007.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-1895055926964197695?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/1895055926964197695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=1895055926964197695' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/1895055926964197695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/1895055926964197695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/05/buenos-das-dijo-el-principito.html' title='Tienen suerte'/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-9116230875873815267</id><published>2008-05-08T23:26:00.013-03:00</published><updated>2008-11-13T01:13:42.997-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='BAFICI'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;strong&gt;Crónica sobre el BAFICI&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KeXM2XJT338/SCPA28rycjI/AAAAAAAAABY/FO82WVHIB8k/s1600-h/01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198210445150941746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KeXM2XJT338/SCPA28rycjI/AAAAAAAAABY/FO82WVHIB8k/s320/01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;color:#cc33cc;"&gt;Escena de "Luego", de Carola Gliksberg.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Subjetividades&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Esperado por muchos año tras año, el Festival Internacional de Cine Independiente vuelve en su décima edición a Buenos Aires. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Tercer día del BAFICI, 5.10 pm: llego con toda prisa a los cines del Abasto, una de las sedes del festival, y mientras busco en mi bolso la acreditación de estudiante que convertirá mi tarde de cine en una ganga, hago la fila. Con mi entrada en mano, subo rápidamente las escaleras mecánicas que me conducen a la sala. En el camino, me sorprenden dos chicas desconocidas y me preguntan que película voy a ver. “Luego”, les respondo. Entonces me entregan un papel. Apurada como estoy, no tengo tiempo para leerlo; lo guardo en mi bolso. Acelero el paso y entro cinco minutos antes de que comience la proyección. La sala está llenísima, y con el acostumbrado alboroto de la juventud que suele concurrir a este festival. Consigo un asiento en la última fila, recomendable para parejas que quieren tener un rato de intimidad y poco les interesa el film o a quienes no les importa ver la imagen mutilada, pues la fila de asientos de adelante está casi a la misma altura que la mía, y esto impide ver la parte inferior de la pantalla. Ninguno de los dos es mi caso. Un chico a mi lado de anteojos con marco y patillas negros (muy populares entre la juventud cinéfila), se sienta sobre el borde de la butaca, que dejó reclinada hacia arriba. Lo imito, y aunque no es muy cómodo, logro ver mejor lo que sucede abajo. La directora, Carola Gliksberg, se acerca a la pantalla, y con tímidas palabras invita a disfrutar la película. Cuando se retira, una chica de la fila que tengo adelante da inicio a los aplausos. Mientras las luces se van apagando, Gliksberg sube los escalones para finalmente sentarse al lado de esta chica, a la que conoce. Sin más preámbulos, comienza la proyección.&lt;br /&gt;“Luego” es la historia de quienes tienen algo que decir, que confesar a alguien, y nunca encuentran el momento oportuno para hacerlo. Las palabras pujan por ser liberadas, pero con suerte logran llegar a la boca, donde mueren prisioneras sin lograr escapar en todo el transcurso de la película.&lt;br /&gt;El espectador, intrigado, intenta durante toda la proyección adivinar qué secretos esconden los personajes y formula hipótesis a partir de algunos indicios sutiles, pero nunca puede confirmarlas y tampoco puede estar seguro si aquellas “pistas” fueron percibidas por el resto y, en ese caso, interpretadas del mismo modo.&lt;br /&gt;De esta forma, se desarrollan al unísono dos historias de tal modo que la tensión entre ambas no se resuelve nunca, abandonando el final sorpresivo y contando la historia secreta de un modo cada vez más elusivo. Ocurre lo que en la teoría del iceberg de Hemingway: lo más importante nunca se cuenta.&lt;br /&gt;En la película, los secretos no se dicen ya que nunca se encuentra el momento adecuado para hacerlo. También podría tratarse de una falta de coraje encubierta; en todos los casos la confesión es postergada una y otra vez, es algo que pasará &lt;em&gt;luego&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Ahora yo no lo sabía, porque aún no lo había planeado, pero al día siguiente, iría a ver otra película del BAFICI (también en el complejo de cines del Abasto). Dicen que “The Sun and the Moon”, del neoyorquino de origen ruso Stephen Dwoskin, es una versión libertaria de La Bella y la Bestia. En ella, el cineasta es filmado a sus 69 años, mostrando las secuelas de la polio que contrajo en la infancia y la máscara de oxígeno que lleva desde su neumonía. Pero lo que puede parecer monstruoso, Dwoskin lo reivindica como posibilidad de erotismo, exponiendo su cuerpo deforme al desnudo. Desprovisto de diálogos, a lo largo de la película teje una relación íntima construida en la alternancia de miradas entre él y la &lt;em&gt;bella&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Cuando fui a verla, un espectador, poco acostumbrado al cine no convencional y además aburrido por la película, comenzó a reírse de lo absurda que le parecía. Al cabo de unos minutos, un hombre mayor, evidentemente indignado por la risa del espectador cercano, le habló a su mujer en voz alta con claras intenciones de ser escuchado: “Hay gente que no sé para qué viene. Si no es para vos, ¡no vengas!”. Me quedé pensando... entonces me pregunté si alguien que no haya visto antes la película o incluso no conociese el estilo del festival, podría adivinar antes de concurrir que no sería de su agrado. Sería bastante grato en cuestiones de ahorro de tiempo, energía y dinero, ¿no? Pero esto no le preocupaba al señor disgustado: él ya sabía de antemano que aquélla película &lt;em&gt;era&lt;/em&gt; para él. Todos estos pensamientos me condujeron a recordar el lema de la campaña del BAFICI: “Si no es para vos, no es para vos”, frase que, aunque puede leerse como elitista, anticipa que nos toparemos con un tipo de cine que no es el habitual, al que no estamos acostumbrados. Y, efectivamente, así es: el carácter independiente del mismo favorece la creatividad frente a la recaudación de capital en devenir. Lo importante es presentar algo nuevo, diferente. Pero es natural que los cambios puedan no ser fáciles de digerir para aquél que, desde que nació, viene mamando el cine comercial y está esperando que cada género respete sus convenciones. Tal vez se sienta desencajado de la masa de espectadores con los que compartió la sala y a los que, en oposición al rechazo que a él le generó la película, les ha parecido una obra maestra. Y entonces quizás infiera equívocamente que los demás han entendido algo que él no y prefiera ocultar su desagrado para no sentirse excluido o subestimado. En otras palabras, se sentiría intimidado y no creería que ese fuera el momento y el lugar oportunos para expresar su disconformidad, eso que necesita escupir: en definitiva, lo que se formuló en su mente y aguarda inquieto, pujante y prisionero tras el vallar de sus dientes...&lt;br /&gt;6.35 pm: “Luego” llega a su fin. La gente aplaude, pero no puedo captar un gran entusiasmo. Muchos deben hacerlo como un acto de cortesía hacia la directora presente. Por suerte yo, detrás de ella, estoy fuera de su espectro visual, y no siento ninguna presión para hacerlo. De todas formas aplaudo, aunque un poco más tarde. Salgo de la sala y saco el papel que me dieron antes: se trata del voto del público. Marco con una cruz la calificación y meto el papel en una urna. El film competía para la Selección Oficial Argentina; una semana después me ocupé de averiguar si había estado entre sus ganadores, porque a mí me había parecido una película... singular.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Les dejo los links de algunos de los spots de publicidad del BAFICI de los últimos años, mix de creatividad, humor y bajo presupuesto. Vale la pena verlos (los títulos los extraje de como aparecían en youtube o los inventé yo para identificarlos, no sé si son los verdaderos). Allí puden ver al final de cada uno el slogan que mencioné antes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-"El cuadro más triste de mundo"&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://youtube.com/watch?v=HJY0xOR0RO8"&gt;http://youtube.com/watch?v=HJY0xOR0RO8&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-"Bigote"&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://youtube.com/watch?v=KDA4xjf2MyA"&gt;http://youtube.com/watch?v=KDA4xjf2MyA&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-"Bonjovis"&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://youtube.com/watch?v=AG_-Wfe_cDo"&gt;http://youtube.com/watch?v=AG_-Wfe_cDo&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;-"Albinos"&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://youtube.com/watch?v=GQybBZfebtk"&gt;http://youtube.com/watch?v=GQybBZfebtk&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;- "Dale, dale...!"&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://youtube.com/watch?v=tUv3igBmTJ8"&gt;http://youtube.com/watch?v=tUv3igBmTJ8&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-9116230875873815267?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/9116230875873815267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=9116230875873815267' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/9116230875873815267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/9116230875873815267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/05/crnica-sobre-el-bafici.html' title=''/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KeXM2XJT338/SCPA28rycjI/AAAAAAAAABY/FO82WVHIB8k/s72-c/01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-6866034370724603851</id><published>2008-05-04T21:13:00.001-03:00</published><updated>2008-05-04T21:16:13.780-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;em&gt;“Los dos días programados se estiraron como goma hasta hacerse ocho y con el sabor agridulce de la despedida mezclándose a mi inveterada halitosis me sentí llevar definitivamente por aires de aventuras hacia mundos que se me antojaban más extraños de lo que fueron con situaciones que imaginaba mucho más normales que lo que resultaron”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guevara, Ernesto, &lt;em&gt;Diarios de motocicleta&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-6866034370724603851?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/6866034370724603851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=6866034370724603851' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/6866034370724603851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/6866034370724603851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/05/los-dos-das-programados-se-estiraron.html' title=''/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7196941020288731602.post-3786804336180202959</id><published>2008-04-28T18:11:00.000-03:00</published><updated>2008-04-28T14:15:33.751-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Introducción'/><title type='text'>“Willkommen, bienvenue… welcome!</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#993399;"&gt;...Fremde, étranger, stranger.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#993399;"&gt;Gluklich zu sehen, je suis enchantée,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;Happy to see you, bleibe, reste, stay!"&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Hola! Bienvenidos a mi blog/diario de escritora-viajera. La idea de hacerme uno no fue mía; es una actividad que voy a llevar adelante todo el año para la materia Taller de Expresión I de la &lt;span style="font-family:arial;"&gt;facu&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;La consigna es ir plasmando reflexiones que se me ocurran y que después puedan, en lo posible, servir como caldo de cultivo de otras futuras. En general –y como anticipa el título del blog- estarán atravesadas por los tópicos &lt;em&gt;Viaje&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Escritura&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Narración&lt;/em&gt;, así como de sus diversas variantes y la relación estrecha que puede entablarse entre ellos.&lt;br /&gt;Los invito a leer y subir comentarios sobre todo aquello que les llame la atención. Y ahora los dejo con un fragmento de &lt;em&gt;El narrador: Consideraciones sobre la obra de Nicolai Lescov&lt;/em&gt;, de Walter Benjamin, que diserta un poco sobre el origen de estas prácticas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“‘Cuando se sale de viaje, bien se puede contar algo’, dice un dicho popular y piensa en el narrador como alguien que viene de lejos. Pero también se presta oídos a quien, comiendo bien, se mantiene en el país y conoce sus historias y tradiciones. Si se quiere presentar a ambos grupos en un tipo arcaico, por un lado, tendremos al agricultor sedentario, por el otro, al marino mercader en que se hace cuerpo estos tipos. En los hechos, ambos géneros de vida han producido, en cierta medida, sus ramas propias de narradores. (…) No sería posible pensar la extensión real del género narrativo, en toda su dimensión histórica, sin una íntima compenetración de esos dos tipos arcaicos. Una compenetración semejante produjo especialmente la edad media con su constitución artesanal. El maestro sedentario y los aprendices vagabundos trabajaban en el mismo taller, todo maestro había sido aprendiz vagabundo en su tiempo, antes de sentarse en su patria o en el extranjero. Si los aldeanos y los marinos han sido los antiguos maestros de la narración, el taller medieval fue su escuela secundaria. Allí se encontraba la noticia lejana, que el peregrino traía a su hogar, con las noticias del pasado, que conserva con amor el sedentario&lt;/em&gt;”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7196941020288731602-3786804336180202959?l=eldiariodedai.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/feeds/3786804336180202959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7196941020288731602&amp;postID=3786804336180202959' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/3786804336180202959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7196941020288731602/posts/default/3786804336180202959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodedai.blogspot.com/2008/04/willkommen-bienvenue-welcome.html' title='“Willkommen, bienvenue… welcome!'/><author><name>Daiana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17073007575272036477</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
